Poder, psicología y ética profesional: comprender la influencia del poder en la relación terapéutica
Una reflexión sobre el poder personal, el poder del rol y el poder del estatus en la práctica psicológica y psicoterapéutica.
¿Qué tiene el poder que resulta corruptor?
¿Por qué somos tan corruptibles?
Poder personal, rol y estatus
Todas las personas tenemos poder: es la capacidad de tener un efecto o influir que poseemos. Incluso un/a bebé tiene poder. Imagínate el efecto del llanto o la risa de un/a bebé sobre las personas que están cerca; no hay duda de que afecta. Este es el Poder Personal. Es personal y único. Forma parte de nuestra identidad. Para algunas personas está más accesible; para otras, menos. Quienes nos rodean pueden inflar o disminuir nuestra conciencia o acceso a ese Poder Personal, pero mientras estemos vivos tenemos la capacidad de tener un efecto. Podemos influir sobre otras personas, sobre las cosas y sobre el medio ambiente, entre otros ámbitos.
Como profesionales de la Psicología, hay otro tipo de poder que merece especial atención: el Poder del Rol. Se trata del poder aumentado implicado en un rol o posición que se nos otorga. Tu Poder de Rol no es tu identidad. Es como una bufanda o un birrete de graduación de poder extra que se añade a tu Poder Personal. Está unido al rol y, en principio, deberíamos poder quitárnoslo o ponérnoslo cuando fuera necesario.
Profesora, cirujana, madre, padre, cura, terapeuta, presidenta, CEO, policía, político o dentista son roles que vienen con un poder aumentado. Existen también otros tipos de poder, como el Poder del Estatus, el Poder Colectivo o el Poder Sistémico.
El Poder del Estatus también es relevante para nuestra profesión. Es el poder otorgado por un rango más elevado y es uno de los más difíciles de detectar para la persona que lo ostenta. Además, afecta directamente a cómo otros nos sienten. El poder del estatus también puede ser un gran corruptor. La riqueza, la educación universitaria, la experiencia, la fama, ser hombre, ser hombre blanco, el origen social, el color de la piel o la orientación sexual son ejemplos de Poder del Estatus.
En resumen, el poder personal es el que es; el poder del rol es otorgado, ganado o asignado; y el poder del estatus cambia entre culturas y, a veces, también se adquiere. En este artículo el foco está en los privilegios que nos otorga el poder del rol y en cómo manejar las sombras que puede generar. (Barstow, 2015, p. 303-307)
De hecho, algunas de las mayores sombras, conflictos y sufrimiento que trae el uso del poder provienen de la tendencia a mezclar el poder personal, el del rol y el del estatus, en vez de ver el rol y el estatus como añadidos al poder personal.
La paradoja del poder
Aquí presento algunas investigaciones que describen los cambios que trae el poder. Los estudios muestran que, cuando las personas asumen posiciones de poder, es más probable que actúen de manera más egoísta, impulsiva y agresiva, y que tengan una mayor dificultad para ver el mundo desde el punto de vista de la otra persona. Dacher Keltner lo llama la paradoja del poder:
“Las habilidades más importantes para obtener poder y liderar de forma efectiva son las mismas habilidades que se deterioran cuando tenemos el poder” (Keltner, 2007).
Estas habilidades —lo que la mayoría de la gente quiere de las y los líderes— son características de lo que pudiera llamarse inteligencia social: modestia, empatía, implicación con las necesidades de las demás personas, habilidad en la resolución de conflictos, capacidad para hacer cumplir las normas y repartir justamente los recursos. (Barstow, 2015, p. 316-318)
Lo que muestran los estudios
Cuando en investigación se da a las personas poder aumentado en los experimentos, aumenta la tendencia a tocar físicamente a los demás de maneras potencialmente inapropiadas o a ligar de manera más directa, a realizar elecciones y apuestas arriesgadas, a hacer ofertas rápidas en las negociaciones, a decir lo que piensan sin filtros y a comer galletas como el monstruo de las galletas, con migas cayéndoles por el jersey. (como es referido en Keltner, 2008, Barstow, p. 317-318)
Las investigaciones muestran también cómo el poder lleva a la gente a actuar de forma impulsiva, tanto para lo bueno como para lo malo, y a dejar de entender los sentimientos y deseos de las otras personas. Estas tendencias son cruciales en el quehacer profesional de la Psicología.
Por ejemplo, los estudios han mostrado cómo la gente a la que se le otorgaba poder en casos simulados tenía una mayor tendencia a apoyarse en estereotipos al juzgar a los demás y prestaba menos atención a las características que definían a esas otras personas como individuos. Con esta predisposición al estereotipo, también juzgaban las actitudes, intereses y necesidades de los demás con menos precisión.
Además, el poder anima a los individuos a actuar siguiendo sus propios caprichos, deseos e impulsos. Tal vez sea más desconcertante la cantidad de investigaciones que ponen en evidencia que tener poder hace que la gente tienda a interrumpir a los demás cuando hablan, a hablar fuera de turno y a dejar de mirar a los demás mientras estos hablan. Las evaluaciones en las empresas muestran que la mayoría de las conductas irrespetuosas —gritar, profanar, realizar críticas duras y directas— provienen de oficinas de individuos en posiciones de poder (Keltner, 2008, Barstow, p. 318).
El poder en la profesión psicológica
Esta información puede ser tan desconcertante como liberadora. He pasado mucho tiempo intentando entender qué era el demonio o qué era lo perverso en algunas personas. Ahora, con una mezcla de empatía y compasión, veo a través de las gafas del Right Use of Power que no solo todas las personas tenemos la capacidad de hacer un mal uso o un abuso del poder, sino que además todas estamos llamadas al trance adictivo del poder elevado.
Ese poder elevado reduce nuestra empatía e inhibiciones y nos empuja a priorizar nuestras propias necesidades e intereses, en la medida en que nuestro rol o estatus nos lo permite. Mitigar estos efectos del poder conlleva un compromiso profundo con la autoconciencia y el bienestar. Es un compromiso para toda una vida: comprender y refinar el impacto que tenemos en las demás personas y en nuestra clientela.
Daños cotidianos y responsabilidad
Casi sin darnos cuenta, todas las personas hemos causado daño en menor o mayor medida y todas hemos sido heridas por malos usos o abusos de poder. Esto tiene que ver con la condición humana. Estoy pensando en el profesor o profesora que dice estar receptiva al feedback pero se pone a la defensiva y se enfada cuando escucha ciertas palabras; en el terapeuta que tiene un affaire emocional con su clienta/e; en la CEO que empieza a pensar en su personal como simples engranajes de una rueda; en el doctor que ofrece posibilidades sin evaluar médicamente las opciones; en la banquera o banquero que gana dinero ofreciendo un mal crédito; en el policía que otorga privilegios a la gente de mayor estatus; en el padre que ofrece autoridad sin amor, o amor sin autoridad; o en el o la política que piensa en sus estrategias de reelección más que en lo mejor para sus votantes.
Me pregunto cuántas de estas situaciones podrían haberse prevenido o reducido si esta información sobre la naturaleza corruptora del poder formara parte de la educación básica de cualquier persona.
¿Por qué somos tan corruptibles?
Julie Diamond (Diamond, 2016, p. 49 ff.) explica:
«Algo nos ocurre, como si estuviéramos bajo la influencia de alguna droga. Esto crea un coctel mortal de oportunidad e inmunidad.»
Ya que afecta a cualquiera, conviene tomarnos un momento para sentir compasión por nosotr@s mism@s como seres humanos. Todas somos vulnerables a los efectos degenerantes del poder elevado. Cuanto más alta sea la diferencia de poder, más fuertes serán los efectos y más tentadora la sombra.
La montaña del poder
Me gustaría invitarte a una travesía para ayudarte a comprender mejor los cambios que llegan con la sensación de poder y el impacto que este tiene sobre ti.
Disneyland tiene una atracción que se llama Thunder Mountain. Ahora imagina que, junto con un grupo de otros profesionales de la Psicología, estás escalando no Thunder Mountain, sino la Montaña del Poder. Estás alborotada. Se te acaba de otorgar un rol con un poder aumentado. Quieres usarlo para el bien común. Cuanto más arriba andas, más lejos queda el pueblo y sus habitantes. Cuanto más alto escalas, más poder tiene tu rol y más diferencia de poder se establece entre tú y tu clientela.
Subes por la senda, por ejemplo, desde estudiante de bachillerato, después estudiante de Psicología, luego el Practicum del grado, las prácticas del máster, la formación en psicoterapia, el trabajo individual, después el trabajo con grupos y, más tarde, la supervisión del trabajo de otr@s profesionales. Cuanto más alto llegas, mejor es la visión y más escaso es el oxígeno.
Los privilegios que acompañan al rol
Por el camino recibirás dones y privilegios que te apoyarán para hacer tu trabajo y completar las responsabilidades de tu rol. Estos son los cuatro dones que el poder da a todo el mundo, sin importar la intención que tenga. Son dones que tendrán un impacto sobre ti y te cambiarán inevitablemente. Puede que no te hayas ganado estos dones del poder, pero sí has ganado el poder del rol. No se te dan porque seas buena o mala. Cada don teje su propio hechizo.
Primer don: acceso a recursos y oportunidades
Recibe ahora tu primer don, simbolizado por una moneda: acceso a recursos y oportunidades. Tendrás una clientela, información, la posibilidad de cobrar por las sesiones, de diagnosticar y de dirigir el proceso terapéutico. El propósito funcional de este don es darte el apoyo que necesitas para completar las responsabilidades de tu rol.
Al tomar este don, nota cómo cambia tu experiencia interna y cómo ves a los demás. ¿Qué sombras puedes sentir o imaginar?
Segundo don: te conviertes en más grande de lo que eres
Recibe ahora tu segundo don, simbolizado por una bufanda alrededor de tu cuello: te conviertes en más grande de lo que eres. Eres más grande porque, para los demás, eres ahora un rol añadido a quien eres. Eres objeto de transferencia, de idealización y de devaluación. El propósito de este don es ofrecerte una capacidad aumentada de tener un efecto y una influencia que necesitarás para llevar a cabo tu rol.
Cuando encarnas un rol además de ser persona, observa tu experiencia interna y cómo los demás pudieran verte. ¿Qué sombras puedes sentir o imaginar?
Tercer don: cambios en tu visión y en cómo eres vista/o
Recibe ahora tu tercer don, un papel con rendijas para simbolizar cambios en tu visión y en cómo eres visto/a. Ganas distancia social y privilegio para permitirte ver la imagen completa de los casos, de los sistemas familiares, de las intervenciones y no quedarte atrapado/a en los detalles o en aspectos específicos.
Cuando tomas más y más distancia, nota tu experiencia interna y cómo cambian tus percepciones de las demás personas. ¿Qué sombras puedes sentir o imaginar?
Cuarto don: libertad de actuar e inmunidad al impacto
Recibe ahora tu cuarto don, simbolizado por una varita mágica: libertad de actuar con poca interferencia y gran inmunidad a los impactos. Esto te permitirá tomar decisiones de manera precisa y directa, indicar la posibilidad de un ingreso psiquiátrico, saltarte la confidencialidad con la familia en una situación de riesgo de suicidio, etc.
Mientras sientas esta libertad e inmunidad, nota tu experiencia interna y cómo enfocas la toma de decisiones y el hecho de decidir desde el rol. ¿Qué sombras sientes o imaginas?
Elegir cómo usar el poder
Ahora has alcanzado la cima de la montaña. Posees tus dones. Estás en la cumbre. Tienes una gran cantidad de poder del rol. Los dones te permiten hacer tu trabajo. Son un privilegio y también empoderadores. Tómate un minuto para notar qué es lo que te permiten y en qué te ayudan.
Sin embargo, también te cambian de maneras corruptibles. Tómate un minuto para darte cuenta de las sombras que vienen con las ventajas. Nota la fuerza magnética hacia el egoísmo, hacia la menor empatía, hacia la impulsividad y el control.
Una decisión ética inevitable
Aquí, en lo alto de la Montaña del Poder, has de elegir cómo usarás estos dones. Los dones tiran como un imán hacia el egoísmo, hacia tu propio interés. Cuando tienes tanto poder que te puede embriagar, ¿por qué eliges usarlo al servicio de los demás? Como en Star Wars, cuando la oscuridad y la luz están en el mismo árbol genético, has de elegir.
En este punto has de decidir si abrazas o no completamente el poder que te otorga tu rol como profesional de la Psicología. Este es un momento sagrado y de humildad. Puedes decidir que tus buenas intenciones te asegurarán un buen uso del poder. Puedes adoptar una actitud de “espera y verás” y dejar que los baches del camino te enseñen. Puedes decidir pretender que estos aspectos negativos del trabajo no existen: “a mí no me pasa” o “esas cosas no tienen que ver conmigo”. También puedes hacer que el poder en sí mismo sea el enemigo y negar que tienes un gran poder. Incluso puedes elegir usar el poder al servicio de tu propia riqueza, fama, control, autoengrandecimiento o gratificación egoica. O puedes elegir una recompensa difícil y definitiva: hacerte cargo, responsabilizarte, aceptar que a veces “con buena intención dañamos” y usar tu poder como psicóloga al servicio de l@s demás y para el bien común.
Hay aquí algo importante: si eliges un poder socialmente responsable, has de entender tanto las luces como las sombras y cómo te afectan. Para hacer un mal uso del poder no necesitas conocer las intenciones y estrategias del buen uso del poder. Si no eliges investigar, conocer y mediar tus propias tendencias a la oscuridad y tus vulnerabilidades, harás sin duda y de manera ciega un mal uso de tu poder.
El poder es un gran maestro. Tendrás muchísimas oportunidades de encontrarte de nuevo con este maestro.
Si estás prestando atención, tendrás la oportunidad de sacar partido de las grandes enseñanzas que el poder tiene para ofrecerte por medio de los errores, la autorreflexión y la posibilidad de corregir y reparar. Tu relación con el poder es una unión de por vida con tu impacto, tus vulnerabilidades, tus limitaciones y tus errores. Esa relación con el poder, en sí misma, puede mostrarse como un don extra.
¿Qué eliges?
Humildad, límites y conciencia ética
Desde aquí arriba podrás investigar y experimentar los más variados asuntos: desde la infrautilización del poder hasta el abuso; la importancia de los límites en los procesos; la diferencia entre intención e impacto; tu propio autocuidado; los códigos éticos; la confidencialidad; la relación entre vergüenza y poder; las relaciones duales; o la propia sexualidad.
Después descendemos y volvemos a la aldea, donde puedes descubrir más sobre cómo has cambiado y cómo respondes de manera distinta. Y una cosa más: elegir comprender tanto los privilegios como las sombras del poder incrementado que ofrece el rol de psicóloga es, verdadera y profundamente, un acto de humildad. La humildad es un valor infrarreconocido en l@s líderes y profesionales, y es sin duda honrado y apreciado por aquell@s a l@s que sirven.
“Si no tienes manera de incorporar las humildes experiencias que vienen con el poder elevado, tendrás que depender solamente de tu rol para sobrellevar o legitimar tu comportamiento” (Rosenholtz, en conversación privada, 2016)
Tres recordatorios importantes sobre el Right Use of Power
1. El poder no es malo en sí mismo
La primera idea es que, como el poder tiene un significado neutral —la habilidad de tener un efecto o una influencia—, no es el poder en sí mismo lo que corrompe. Es el poder del rol que ostentamos el que nos cambia. Tal y como lo explica Julie Diamond:
“Algo nos sucede cuando asumimos roles de poder; es como estar bajo la influencia de drogas o alcohol o como si alguien nos hubiera echado un hechizo mágico que cambia nuestras percepciones y emociones. Cuando tomamos una posición de poder, pensamos, sentimos y nos comportamos de manera diferente. El rol en sí mismo permite su propia corrupción. Es una magia que debe de ser manejada con cuidado» (Diamond, 2016, p. 31).
2. El poder personal es la base
La segunda cosa a recordar es que tu poder personal es la base que necesitas para sostenerte, sobre la que descansar y la que te puede nutrir. El poder personal es lo que tod@s necesitamos para hacer cosas, conseguir nuestros objetivos, relacionarnos con la gente y hacer del mundo un lugar mejor. El Poder del Rol “se basa en lo externo, mientras que el poder personal es auto-creado. Por lo tanto, tu poder personal puede ser independiente de la validación de otr@s. De hecho, es el único poder que puede ser transferido de un contexto a otro» (Diamond, 2016, p. 63).
«Cultivar el poder personal comienza con el conocimiento y la valoración de quién un@ es. Cultivar nuestro poder personal es nuestra mejor herramienta y el arma más fuerte contra la corruptora influencia del poder» (Diamond, 2016, p. 67).
3. La compasión también es parte del trabajo
El tercer recordatorio es la compasión: compasión para nosotras mismas y compasión para l@s demás. A tod@s nos afecta el hechizo mágico del poder del rol o del estatus. Tod@s sentimos su empuje hacia el egoísmo y la falta de empatía. Las noticias están repletas de ejemplos terroríficos e imágenes de abusos de poder en las más variadas esferas. Y, aun así, la mayoría de la gente cuida del bienestar de quienes están cerca y tiene buenas intenciones en el corazón.
El Right Use of Power presenta un modelo psicoeducativo y experiencial para abordar todos estos aspectos relacionados con el uso del poder en nuestra profesión.
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